"Dos crímenes" por Jorge Ibargüengoitia

¿Y qué dijeron? ¿que se me ha olvidado leer y/o escribir? claro que nooo, pero a veces desearía contar con un giratiempo para hacer tooooodo lo que quiero. Pero bueno, después del pequeño desahogo nocturno, vamos al tema que nos truje.

#deboconfesar que Ibargüengoitia nunca me había llamado la atención, ya que debido a prejuicios de mi parte, lo consideraba de esa clase de escritores medio radicales con los que no coincido, y a los que la mera verdad, no me interesa leer. Peeeeero, ¡oh sorpresa! al leer este libro, el cual, me lo regaló Jaz por mi cumpleaños, me di cuenta que había hecho muy mal en dejar esta obra en el rincón de mi librero.

La historia empieza con una reunión llevada a cabo en la casa de “El Negro” y “La Chamuca”, para celebrar su “aniversario” y en la cual estaban invitados sus amigos los cuales compartían puntos de vista izquierdistas, comunistas, medio radicales (en algo tenía yo razón). A la reunión llegó más tarde un conocido, el cual por cierto no estaba invitado, y les pidió asilo por una noche, cuestión que no vieron extraña los anfitriones y le permitieron que se quedara a dormir en su casa. Al día siguiente, y una vez que el Negro y la Chamuca estaban ya trabajando, recibieron una llamada de su vecina advirtiéndoles que había llegado la policía y que se había llevado detenido a su invitado. En ese momento Marcos (el Negro) le dijo a su señora que era importante que huyeran, porque eso más que olía, apestaba a una caza política.

La Chamuca se fue con unos parientes y Marcos viajó a visitar a un tío que hacía 10 años no veía, y al que se le había ocurrido acudir para hacerse de dinero y poder escapar con su señora a un lugar alejado mientras las aguas se calmaban.

Al momento de llegar Marcos a la casa de su tío Ramón, lo recibió su prima Amalia quien le dijo que su tío no estaba disponible y que no lo podía atender. Marcos, después de tal desprecio, tuvo la suerte de encontrarse con uno de los grandes amigos de Don Ramón, el cual, le dio asilo por una noche en su casa y le dijo que a la mañana siguiente irían a ver a su tío cuando la prima no estuviera, y así lo hicieron. 

Resulta que el tío Ramón, estaba muy enfermo y sus sobrinos cual rapiña, se habían acercado a él esperando que colgara los tenis y se quedaran con su millonaria herencia. Por lo tanto, al ver que aparecía en la escena otro pariente empezaron a ponerse nerviosos ya que creían que también estaba buscando un pedazo del pastel, cosa que no era cierta. El plan que se le había ocurrido a Marcos era proponerle a su tío un negocio, el cual consistía en la supuesta búsqueda de creolita en una mina cercana, la cual, en caso de encontrarse y que cumpliera con ciertas especificaciones, se podría vender por un monto considerable. Para ello, Marcos primero llevaría a cabo un estudio de viabilidad el cual debería de pagar don Ramón, y con base en sus resultados, se decidiría si se haría o no la inversión en dicho negocio. Aquí la cuestión, es que Marcos sólo iba a pretender que haría ese estudio para quedarse con el dinero que le iba a pagar su tío, ya que en sus resultados concluiría que no era viable el negocio, y  él se iría con ese dinero a buscar a la Chamuca, y huirían juntos.

Peeeeeeeeeeero, Marcos no contaba con que el tío Ramón como diría el dicho, vale más por viejo que por diablo . . . y me viene a la mente el estribillo de la canción de Luz Casal que dice más o menos así: “Tú juegas a engañarme, yo juego a que tú creas que te creo”. Sus mentiras generaron otras y otras y otras, además que sus movimientos siempre se encontraron bajo la mira de sus primos, lo que trajo como consecuencia, el título de la obra: 2 crímenes. 

¿Quiénes fueron aquellas personas que fueron asesinadas? ¿Quién los asesinó? ¿Por qué lo hizo? (soné a Delfín Quishpe jajajajaja) La respuesta a esta y otras más interrogantes, las encontrará leyendo el LIBRO! 

Como comenté al principio, me gustó la historia, además que consta de 200 páginas así que se lee muy rápido (lo que falta es tiempo para hacerlo). Le doy cuatro estrellas y media en mi escala subjetiva, y ahora leeré también de Ibargüengoitia “Estas ruinas que ves”. Saludos.

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