"El Diablo viste a la moda" por Lauren Weisberger

No sé a ustedes mis queridos y asiduos lectores, pero si algo me puede molestar en esta vida es ¡recibir órdenes de quien sea, aunque sea de mi jefe! Ahora imagínense que esas órdenes no sean claras, parezcan acertijos y además que quieran las cosas para antier . . . Pues básicamente esa es la premisa del libro: “cómo sobrevivir a las órdenes de una jefa loca y no morir en el intento”.
Probablemente ya muchos de ustedes vieron la película, y déjenme decirles que este es uno de los pocos casos en los que el film es MUCHO MEJOR que el libro, y bueno, también se debe a la magnífica actuación de Meryl Streep como Miranda Priestly, ya que logra el cometido de ¡LLEGAR A ODIARLA!
Y ya entrando a lo que “nos truje Chencha” para todos aquéllos que no conocían ni el libro ni la película, les cuento la historia. Andrea Sachs es una muchacha “provinciana” como le llamaríamos por estos lares, que acaba de graduarse de la Universidad de Brown donde estudió Inglés con énfasis en escritura creativa. Su mayor sueño es trabajar en la revista “The New Yorker,” (El mío era trabajar en Ábaco Grupo Financiero . . . pero esa, es otra historia) y por tal razón, se muda a la Gran Manzana para ir en búsqueda de su objetivo laboral. Como a muchos nos pasó cuando terminamos la carrera, Andrea envía su Currículum a muchas empresas, esperando a que algún pez mordiera el anzuelo . . . pero no se esperaba el tiburón que iba a pescar.
Días después, Andrea recibe una llamada de la revista Runway (que es una publicación tipo Vogue, Elle, etc.), para entrevistarla para el puesto de Asistente Jr. de su editora, Miranda Priestly, por lo que decide acudir a ella, sin saber que iba a entrar a un mundo muy diferente a lo que estaba acostumbrada: mujeres delgadísimas con ropa digna de las pasarelas laboraban en todas las áreas del corporativo, además de hombres guapos que parecía que habían salido de los anuncios de ropa interior de CK; y Andrea, al NUNCA haber escuchado nada sobre la revista,  acudió con un outfit bastante “gris” que hacía que pareciera el frijol en el arroz.
Para no hacerles el cuento largo, nuestra ingenua protagonista se convence de trabajar en Runway ya que según las personas que la entrevistaron, “muchas chicas morirían por ese puesto”, además que aunque no es precisamente el campo en el que quiere especializarse, al trabajar (o aguantar) un año con Miranda, le aseguraba poder ascender a otro puesto en la misma revista o a que la flamante editora puediera recomendarla para un puesto en otra publicación.
Andrea recibe la capacitación de la asistente Senior, Emily, quien al parecer idolatra a Miranda o por lo menos aparenta hacerlo para poder ascender rápido en el organigrama. Afortunadamente cuando Andy comienza a laborar en Runway, Miranda se encuentra de vacaciones y no piensa regresar hasta unas semanas después, por lo que Emily puede explicarle las reglas absurdas de su puesto como: entrar a las 7 a.m. y salir aproximadamente a las 11 p.m., NUNCA dejar sola la oficina aunque esté muriéndose, tenga hambre, sed, o ganas de ir al baño; NUNCA cuestionar a Miranda ni contestarle con pretextos aunque sus peticiones sean absurdas e incoherentes; estar disponible las 24 horas, los 365 días del año (o sea, que se olvide de su vida social, romántica, familiar, etc.); cuando se trate de resolver un problema o de alguna petición de Miranda, el precio NO IMPORTA; y una de las más importantes VESTIRSE ADECUADAMENTE si no quiere seguir siendo el hazmerreír de todos en la revista.
Poco a poco, Andrea se va dando cuenta que al parecer vivió toda su vida debajo de una roca, porque todas las personas conocían e idolatraban (y otras tantas odiaban) a la Sra. Priestly ¡menos ella!, y que su influencia traspasaba el mundo de la moda hacia otros ámbitos, razón por la cual, decidió aguantar los 365 días cual “manda”, para conseguir su sueño anhelado de trabajar en “The New Yorker”.
Cuando regresa Miranda de sus vacaciones, comienza el verdadero viacrucis de Andy. Para empezar, le dice constantemente “Emily” en lugar de llamarla por su nombre; sus peticiones no son nada claras como: “Andrea, por favor quiero la reseña del restaurante nuevo que vi en el periódico”, ¡?¡?¡?¡? (¿Cuál periódico de los 5 ó 6 que siempre están disponibles para su lectura? ¿Qué tipo de restaurante? ¿De qué fecha es la publicación?) Aaaaaaaah!; algunas de sus actividades consistían en comprar su café de Starbucks todos los días, el cual debería llegar caliente y a tan sólo pocos minutos después de que lo solicitara, y lo mismo pasaba con su lunch, no estaba permitido que llegara frío o siquiera atreverse a “recalentarlo”.
Y así pasa la historia, contando todas las vicisitudes que la pobre e ingenua Andrea debe de sobrellevar sólo para poder encontrar la olla de oro al final del arco iris, o en este caso, su trabajo deseado.
¿Logrará Andrea “aguantar” todo el año sin decirle un par de improperios a Miranda?, ¿Podrá conseguir un puesto en “The New Yorker”? Esta y otras respuestas podrá encontrarlas en el libro o en la película, en ese aspecto no hay pierde, termina casi igual jejeje.
Como comentaba al principio, la película es mucho mejor que el libro ya que hay unas escenas que están bastante EXAGERADAS con respecto a la historia original; como aquella en donde Miranda le solicita a Andrea el nuevo libro de Harry Potter que ni siquiera se ha publicado y que casi casi JK Rowling (sensei, wannabe) acaba de terminar de escribir, para que sus hijas puedan leerlo antes que nadie. Mientras tanto, en el libro, sí pide dos copias de Harry Potter, pero sólo con un día de anticipación de su venta al público en general, o sea que no estaba TAAAN descabellada la petición como la hacen ver en el film.
Al leer la historia de una editora de una revista de modas tan influyente como lo es Miranda Priestly, se me vino a la mente la figura de Anna Wintour, quien es editora de Vogue, sin saber que Lauren Weisberger trabajó como su asistente y que efectivamente se cree que Miranda está inspirada en Anna. (¡Qué loco!)
Pues bien, mi veredicto final es el siguiente: le doy 3 estrellas y media, y dado a que las librerías en México apestan, no pude conseguir el libro más que de forma electrónica y en inglés, por si alguien está interesado en practicar el washawasheo.
¡Saludooos y coménteleeee, que no le dé pena!

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