"La chica del tren" por Paula Hawkins

Siempre me causó extrañeza la expresión: “Me siento Bah”, porque decía, pero ¿Cómo es sentirse bah? ¿En qué situaciones uno puede sentirse bah? Y por fin descubrí lo que es “sentirse bah” al leer este libro.

Alguna vez me preguntaron ¿en qué me basaba para la elección de mis lecturas? Pues es una mezcla de recomendaciones de amigos, de lista de libros más vendidos, de libros que serán llevados a la pantalla grande, de libros que llaman mi curiosidad, etc. 

Este libro en particular, lo encontré en Costco, y bueno, luego me enteré que estaba rompiendo todos los récords de ventas, que representaba casi casi un hito en la historia, que si no lo leía iba a estar “out”, que no iba a tener tema de conversación con mis amigos reales e imaginarios, y pues que lo compro, o más bien, me lo compró el patrón jeje.

Lo primero que me causó “sospechosismo”, es que en la contraportada donde por lo general se encuentran opiniones de publicaciones importantes como el New York Times, Lecturas de Geri (jajaja), etc., aparecían comentarios firmados por “lector de twitter”, “lector en Amazon”, y por ejemplo la opinión de “Wall Street Journal” se centraba en el fenómeno de las altas ventas del libro, más que en la historia en sí… mmmmmh.

Y hablando sobre la historia… Pueeeeees (hasta flojera me da escribir en verdad), el libro lo protagoniza Rachel: divorciada, alcohólica, mitómana, depresiva, desempleada, quien todas las mañanas tomaba el tren hacia Londres donde “hacía como que iba a trabajar” sólo para que su roomie no se enterara que la habían despedido por borrachina. Ella vivía en un pueblo cercano a Londres y el tren en su trayecto, pasaba justo por la parte trasera de la casa donde ella residía con su ex marido, así que se deprimía más al ver su ex casa con todo y el contenido (su ex esposo, con nueva esposa y una hija pequeñita), por lo que aprovechaba en ocasiones para ir bebiendo un gin tonic o alguna bebida embriagante que le “ayudara” a no deprimirse tanto… El  problema de Rachel, es que cada vez que se emborrachaba (o sea, casi todos los días), llamaba a Tom, su ex marido, o hasta llegaba a presentarse en su casa, cuestión que no agradaba nadita de nada a Anna, la actual esposa de Tom.

Aprovechando los momentos voyeuristas en su trayecto a Londres, Rachel hasta inventaba historias de los vecinos de su ex casa que observaba todos los días. Entre ellos, estaba una pareja muy atractiva, a quienes hasta nombres les había inventado. Y aquí es donde entran a la escena Megan y Scott. Megan es una mujer guapa, que no tiene mucho qué hacer en su casa, y que se entretiene viendo a los trenes pasar (por eso Rachel luego la observaba), y aunque Scott le pide que tengan un hijo, ella se muestra renuente… (Con eso bastaría para entretenerse sin descanso mínimo unos 3 años).

Un día, Rachel en el recorrido hacia su trabajo imaginario, observó a Megan ¡Con otro hombre que no era Scott! Y no lo pudo creer, ¿Cómo era posible que engañara a su esposo si hacen tan bonita pareja? ¡Esa mujer es un pérfida!

Ese acontecimiento no tendría mayor impacto, si no es porque días después se da a conocer en las noticias que Megan estaba desaparecida, y que su familia pedía información para localizarla. La cuestión es que justo la noche en que fue vista Megan por última vez, Rachel fue a realizar su visita non grata a la casa de Tom, hecho que no recuerda muy bien, ya que iba tan borracha que tiene lagunas mentales sobre lo acontecido, lo único que es evidente es un golpe muy fuerte en la cabeza, que “cree” se lo provocó debido a una caída. Pero ahí no acaba todo, a Rachel se le ocurre involucrarse en el caso de la desaparición, al ir a ver a Scott para contarle que “conocía” a Megan (Porque ni modo que llegara y le dijera que era una alcohólica que los observaba todos los días de camino a su trabajo imaginario, no fuera a pensar que estaba loca y su declaración fuera poco confiable en caso que tuviera que hacerla ante la policía. ¡Cucu, cucu!), y que la había visto con otro hombre días antes de que desapareciera. 

Y de aquí en adelante, la historia se centra en encontrar a Megan, en descubrir si Rachel tiene algo que ver con su desaparición, y en esperar que se rehabilite, deje de beber, rehaga su vida y deje de estarse metiendo en situaciones ¡que no le competen!

Como puede ver Ud., mi estimado lector, la historia no es nada del otro mundo. La verdad yo creo que el fenómeno de ventas se ha debido más a una buena estrategia de marketing que a un contenido diferente que se gane a pulso esa reputación. Yo que Ud. no compraba el libro. Si quiere, y como siempre se lo ofrezco, se lo presto para que compruebe que no le miento. La historia es muuuy lenta hasta más de la mitad del libro. Yo sólo seguía leyendo porque decía ¡Tengo que decirles a mis miles de seguidores lo que opino al respecto! ¡Tengo que sacrificarme leyendo para que ellos no lo hagan! 

Le doy dos estrellas y media en mi escala subjetiva y POR FAVOR, NO LO COMPRE, NO VALE LA PENA.

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