"The Woman in Cabin 10" by Ruth Ware

¡Aaah cómo me gustan los buenos libros de suspenso, que te hacen sospechar hasta de la sombra del protagonista y que NECESITAS leerlo y leerlo hasta descubrir quién es el culpable en la historia!


Laura Blacklock es una periodista de Londres que trabaja en una revista especializada en viajes. Una noche estando en su habitación, escuchó un ruido y se dio cuenta que un ladrón se había metido a su departamento. Para su mala fortuna, esa noche había bebido unas cuantas copas de más y sus sentidos no estaban al 100% funcionando, por lo que no pudo reaccionar a tiempo y el intruso la golpeó y la dejó encerrada en su cuarto. Como pudo salió de ahí y notificó del atraco a la policía.

Justo unos días después de este acontecimiento, tenía planeado un viaje para realizar un artículo para la revista donde laboraba, sobre un crucero por los fiordos Noruegos que tenía como principal atracción el poder ver una aurora boreal. Esta oportunidad era única ya que su jefa era quien siempre viajaba y disfrutaba de esta clase de privilegios, pero dado a que estaba embarazada, la había elegido para reemplazarla en esa misión.


El barco en el que iba a zarpar se llamaba “Aurora”, y aunque era más pequeño de lo que ella esperaba, todo era muy lujoso y se optimizaban bien los espacios. La cabina que le asignaron fue la 9, la cual contaba con una pequeña terraza con vista al mar. Laura seguía teniendo miedo debido al robo del que fue víctima y no había podido dormir en las últimas noches pero sabía que este viaje le ayudaría a distraerla, además se auxiliaba del contenido del minibar que tenía en su habitación para olvidarse un poco del tema.

La primera noche hubo una cena de gala donde todos los huéspedes asistirían y ella aprovecharía para conocerlos y hacer “networking”. Cuando se estaba arreglando para el evento, escuchó ruido en el camarote de junto y decidió tocar a la puerta para averiguar quién era su vecino/vecina. Para su sorpresa, una chica medio punk le abrió y aprovechó para pedirle prestado un rímel.

Los invitados a este viaje eran básicamente fotógrafos reconocidos, editores de revista, autores de libros sobre gastronomía internacional, trotamundos de lujo, inversionistas, etc. El dueño del barco era un reconocido empresario, cuya principal fuente de ingresos provenía de la fortuna de su esposa, quien desafortunadamente tenía cáncer y llevaba años lidiando con ese padecimiento.

Durante la cena, Laura siguió empinando el codo, por lo que ya andaba bastante “happy”. Entre su estado etílico y el cansancio originado por no haber dormido bien las últimas noches, llegó a duras penas a su camarote, alcanzó a quitarse apenas el vestido y cayó como tabla en la cama.

Peeeero, aproximadamente a las 3 am, la despertó un ruido que provenía del camarote de junto, ella creyó escuchar algo que caía al mar y cuando se asomó, juró haber visto a alguien ahogándose, además de una mancha de sangre en el barandal de la terraza de junto.

Horrorizada, llamó a recepción y acudió Nilsson, el jefe de seguridad del barco. Cuando Laura explicó lo que había visto, Nilsson trató de calmarla y de asimilar su historia. El principal punto que no cuadraba era que no tenían registro de huéspedes en el camarote 10, ya que la persona que lo iba a ocupar canceló unos días antes. Laura juró y perjuró que ella había visto a una muchacha la noche anterior y que hasta le ¡había prestado un rímel! Pero cuando fueron al camarote contiguo y abrieron la puerta, este estaba vacío, además que no había ninguna mancha de sangre en el barandal de su terraza.

Laura trató de averiguar más con el personal del barco, pero nadie identificaba a la muchacha que ella describía. El problema también era que la gente la había visto muy “happy” la noche anterior, así que su historia además de inverosímil parecía producto de la mezcla de alcohol con unas pastillas que tomaba para poder combatir ataques de ansiedad que sufría desde hace algunos años.

Laura estaba convencida que habían matado a alguien y, recordando lo indefensa que se había sentido con el robo reciente a su casa, trataría de averiguar qué le había sucedido a la mujer del camarote 10… aunque eso significara poner en riesgo su vida…
Chan, chan, chan, chaaaaaaaaan… como mencionaba al principio, me gustó el libro, me hace recordar las historias de Agatha Christie donde analizas a los principales sospechosos, las razones por las que habrían podido cometer el crimen y los ubicas en la línea de tiempo en el que se cometió el presunto asesinato. El único meollo que le encuentro es que al final le faltó ese “no sé que, que qué sé yo” en la resolución de los misterios. Le doy 4 1/4 de estrellas y está a disposición de quien quiera leerlo… con V de Vuelta. 



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