“Comprometida” por Elizabeth Gilbert

Este libro, es la segunda parte de la exitosa obra “Comer, rezar, amar”. Si usted ya leyó el libro, recordará que después de los viajes que hizo la protagonista y las vicisitudes que vivió, encontró el amor en un brasileño guapo llamado Felipe.

Todo iba como miel sobre hojuelas, ya que se dedicaban a viajar mientras su relación se fortalecía. Liz decidió rentar una casa en Philadelphia la cual se convertiría en su “base de operaciones” cuando regresaran de sus múltiples tours por el mundo. Felipe al no ser residente de los Estados Unidos, no podía permanecer más de 6 meses dentro del país, por lo que una vez cumplido ese plazo, tenía que irse.

En uno de esos viajes de regreso a EEUU, detuvieron a Felipe en el aeropuerto de Dallas, ya que sus continuos viajes de entrada y salida del país resultaban sospechosos, por lo que ya no era posible dejarlo entrar. El agente que lo detuvo le sugirió que una de las formas que más fácil encontraba para modificar su status legal era que se casara con una ciudadana norteamericana.

Esta solución que para otras parejas resultaba obvia y hasta alentadora, resultó un shock sobre todo para Liz, a quien el matrimonio sólo le había dejado un mal sabor de boca y por el que no quería volver a pasar EN LA VIDA. Pero, al no encontrar otra solución, decidieron casarse no sin antes pasar por una serie de trámites burocráticos que suponían muchos meses de espera, ya que el “bodorrio” debería ser autorizado por el gobierno de los Estados Unidos.

Conscientes de tal situación, la pareja decidió autoexiliarse en países asiáticos como Vietnam y Camboya. Mientras un abogado realizaba los trámites correspondientes para poder casarse, Liz decidió investigar sobre el matrimonio, su historia y los cambios que ha sufrido a lo largo de la historia de la humanidad. Esto como una forma de entretenerse pero también para encontrar razones que le ayudaran a aceptar que el matrimonio no es tan malo como ella cree.

En su investigación, pudo entrevistar a mujeres de las localidades donde se hospedaba y llegó a la conclusión que en muchas culturas, y contrario a lo que ella pensaba ¡el amor no era una razón suficiente para casarse! Simplemente se trataba de una etapa de la vida que hombres y mujeres aceptaban como “normal y fundamental” para que las actividades en su comunidad se llevaran a cabo en armonía.

También, descubriría que justo en ese tipo de matrimonios “por conveniencia” por así decirlo, el índice de divorcios o separaciones era muy bajo o casi nulo porque no había nada que cuestionar en esa unión. Así, conforme el amor y demás sentimientos afines se involucraran en una relación, la probabilidad de divorcio era mayor…

Y entonces, por 300 páginas, Elizabeth trata de buscar una justificación sólida para casarse con Felipe que le ayude a no tener miedo a un posible fracaso y a autoconvencerse que esa decisión puede ser la mejor de su vida…

Está ligero el libro y rápido de leer aunque me causa conflicto que deba escribir casi casi una tesis para justificar una decisión que, al menos creo yo, no debería incluir marco teórico, hipótesis ni conclusiones si del amor de su vida se trata…

Mi calificación subjetiva:

3 estrellas

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