“Marina” por Carlos Ruiz Zafón

Después de terminar de leer la saga del “Cementerio de los libros olvidados”, definitivamente me quedé con la curiosidad de qué podría tratar un libro de Carlos Ruiz Zafón que no tuviera nada que ver con la familia Sempere, y he aquí la respuesta: Marina. La historia se sitúa en Barcelona, a principio de la década de los 80 y es protagonizada por un chico curioso y solitario llamado Óscar.

Óscar estudia en un internado, y por las tardes cuando terminan sus clases y tiene algunas horas libres antes de la cena, se escapa de la escuela para merodear por las calles de Barcelona. En una de esas ocasiones, llegó por casualidad a una casa de la que provenía una melodía que lo hipnotizó. Guiado por la música, se adentró al inmueble el cual parecía haberse quedado congelado en el tiempo, ya que los muebles y la decoración no pertenecían a la época actual. Absorto en su curiosidad, se acercó al aparato del cual se desprendía el sonido, y vio un reloj antiguo de bolsillo el cual tomó para poder verlo mejor, cuando de pronto… chan, chan, chan, chaaaaan… vio una figura vestida de blanco que se acercaba, y ni tardo ni perezoso salió cual Flash de la casa…

Ya en el internado, se dio cuenta que se había llevado consigo el reloj que había encontrado, y eso lo tenía acongojado, porque podrá ser “metiche” pero no ladrón, así que decidió regresar a la casa y devolver el artefacto. Ya en la casa, se encontró a una muchacha muy guapa que se llamaba “Marina”, la cual le explicó que vivía ahí junto con su papá “Germán”, al cual había confundido Óscar con la figura fantasmagórica ya que tenía el pelo canoso y vestía a la antigüita. Entre dimes y diretes, Marina al ver que Óscar se veía un buen muchacho, lo invita a que se vean nuevamente ya que tiene un lugar que mostrarle. Óscar emocionado, se presenta a la cita y parten hacia rumbo desconocido. De repente, se da cuenta que se dirigen al cementerio. Marina le explica que hay una señora vestida de negro y con el rostro cubierto que cada mes se presenta puntual a visitar una tumba cuyo único epitafio es una mariposa. Dicho y hecho, ven a la “dama de negro” (que no es la misma que la protagonista de Susan Hill) dirigirse a la tumba. Cuando la mujer se retira, deciden malamente seguirla hasta llegar a un callejón bastante feo donde la señora entra a un invernadero abandonado. Es en ese lugar, donde Marina y Óscar ven a una especie de marionetas de tamaño real bastante macabras y encuentran un álbum de fotos antiguo que Óscar decide llevarse (¡no que no era ladronzuelo!).

A partir de ese momento, y gracias a su curiosidad y a llevarse cosas que no les pertenecen, una serie de extraños y terroríficos sucesos se presentan poniendo en peligro sus vidas, los cuales involucran a la mujer vestida de negro y a un inventor que se obsesionó por encontrar un elixir que le permitiera ser inmortal…

La trama definitivamente es fuera de lo común, un poco fumada e inverosímil, pero entretenida.

Si le interesa el libro, lo puede adquirir aquí

Mi calificación subjetiva:

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