“El plan infinito” por Isabel Allende

Si recuerda usted mi querido lector, el último libro que leí de Isabel Allende me decepcionó un poco debido a que sentí que le faltó la magia que tanto caracteriza a sus obras (puede leer la reseña aquí). Según mi teoría, esa falta de “inspiración” pudo deberse a que escribió “Más allá del invierno” después de divorciarse de William C. Gordon, su segundo esposo con el que estuvo casada por 27 años. Curiosamente el siguiente libro que leo de Isabel es “El plan Infinito”, el cual narra la historia de su ahora ex marido. Claro que este libro lo escribió hace casi 30 años, razón por la que considero conserva esa magia que tanto admiro.

Gregory Reeves nació en una familia bastante peculiar. Su papá Charles Reeves, era un predicador de origen australiano que transmitía su doctrina de pueblo en pueblo en la costa Oeste de los Estados Unidos. Su mamá, Nora, era de origen ruso y era una mujer abnegada completamente dependiente de su marido. Tenía una hermana mayor: Judy. Junto con ellos viajaba Olga, quien había conocido a Nora en su viaje de Rusia a América. Los cinco viajaban en una caravana llamada “El plan infinito”. Al lugar al que llegaban rentaban o buscaban un lugar donde la gente pudiera escuchar la palabra de Charles, claro, todo por un módico precio. Además, al final les enjaretaban el libro que había escrito el “Doctor en Ciencias Divinas” como se autonombraba Charles, por otros pocos dolaritos. Olga por su parte, cumplía dentro de ese “show” la función de “curandera”, por lo que leía las cartas y predecía el sexo de los bebés en el vientre de sus mamás.

Sin embargo, el lado divino de Charles lo abandonó cuando se enfermó. Esto provocó que tuvieran que asentarse en Los Ángeles, en concreto en el barrio latino. Gracias a la ayuda de la familia Morales, cuyo jefe era feligrés de la “religión” de Charles, pudieron quedarse unos días en su casa, hasta que debido a los estragos de la enfermedad del predicador tuvieron que vender la caravana y comprar una cabaña donde pudieran instalarse de forma permanente hasta que mejorara, si es que lo hacía, la salud de Charles.

Desafortunadamente Charles falleció, dejando de esta forma desamparada a su familia.  A Nora en concreto se le zafaron varios tornillos. Gregory tuvo que acoplarse a una vida sedentaria, y aguantar el bullying que recibía en la escuela al ser de los pocos “güeritos” en el barrio latino. Judy por el contrario al darse cuenta que llamaba demasiado la atención, empezó a excederse con la comida porque se sentía incómoda con su cuerpo. Olga abrió su consultorio donde leía las cartas y vendía amuletos y menjurjes para toda ocasión.

De esta forma, Gregory se ve obligado desde muy pequeño a trabajar, y debe aprender a defenderse, a buscar su lugar en el mundo sin la figura paterna y con una madre semiausente, llevándolo a tropezar y a levantarse n+1 veces. Así, su historia se desenvuelve entre Los Ángeles, San Francisco y con una visita significativa a Vietnam…

El libro como mencionaba anteriormente, me gustó mucho. La fusión de culturas y de tradiciones que se dan en un país como Estados Unidos es fascinante, y la forma en la que Isabel Allende las describe, insisto, es MÁGICO.

Por cierto, este año William C. Gordon falleció…

Mi calificación subjetiva:

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