“Mexican Gothic” by Silvia-Moreno García

Debo confesarle (aunque no me acuerdo si ya lo había hecho) que soy fan, fan, fan, fan de todo lo que tenga que ver con temas de “ultratumba”: películas, libros, historias de “terror”, etc. Esta afición comenzó desde que tenía aproximadamente 6 añitos (uuuh ya llovió), cuando estaban en auge películas como: “Pesadilla en la calle del infierno”, “Viernes 13”, “Halloween”, “Juegos diabólicos” (las cuales vi todas), por lo que en la actualidad, si una película que se autodenomina de “terror” no me hace sudar y no aumenta mi ritmo cardíaco, la considero MALA, porque es como si yo lo invitara a usted estimado lector, a ver una película de comedia y terminara llorando ¡por el dramóóóón que resultó ser!

Lo mismo pasa con los libros de terror, ya que aunque invariablemente Stephen King es el rey de ese género, el único libro que me ha hecho sudar frío y que lo tuve que cerrar en varias ocasiones por el temor que se saliera de sus páginas alguno de los seres fantasmagóricos de la historia, ha sido “The Woman in Black” de Susan Hill, o como la conocemos por estos lares: “La Dama de Negro” (por cierto la adaptación teatral es buenísimaaaaa, aunque la película es muy mala), por tal razón, si algún libro no me hace querer salir corriendo, mi calificación subjetiva será desfavorable.

Mexican Gothic lo encontré gracias a que aparecía en varias listas de Bookbub y de Goodreads, además el título y la portada me llamaron mucho la atención, por lo que dije “de aquí soy”, y puse en pausa otras lecturas que tenía en ese momento para comenzar un ciclo de libros de “terror” ¡Boooooo!

La historia se desarrolla en la década de los 50, en México. La protagonista, Noemí Taboada, es una socialité, guapa, que sabe que es atractiva y deseada por los hombres pero que su hobby es sólo jugar con ellos.

Su papá, quien es una persona adinerada, le pide un favor muuuuy grande, que vaya a visitar a su prima Catalina, quien hace poco se había casado con un inglés llamado Virgil Doyle, y se había ido a vivir a un pueblo minero en el estado de Hidalgo llamado “El Triunfo”, (recordemos que gracias a la industria minera, hubo una migración británica en esa zona del país, trayendo consigo muchas de sus tradiciones como el futbol y los famosos “pastes”).

Catalina sufrió la pérdida de sus padres a temprana edad, por lo que la familia de Noemí prácticamente la adoptó. Ya más grande, tampoco se le daban las cosas en el plano sentimental, por lo que causó sorpresa que anunciara su boda con Virgil al poco tiempo de conocerlo.

La razón por la que el papá de Noemí quería que fuera a “echarle un ojo”, es que Virgil lo había llamado para decirle que Catalina estaba actuando muy extraño últimamente, y ésto lo confirmó cuando recibió una carta de ella donde le decía que la habían “envenenando” y que la casa donde habitaba estaba MALDITA ¡Booo!

Noemí aceptó a regañadientes el encargo y pensó que máximo estaría una semana fuera de su casa, sin embargo, cuando llegó a la lúgubre y deprimente mansión que era conocida como “High Place”, le dio la razón a su prima de que se le estuviera zafando un tornillo, ya que la casa al parecer había tenido momentos de gloria hace muuuuchos años, pero actualmente se encontraba descuidada, era obscura, llena de humedad y se parecía mucho a sus dueños, ya que los Doyle habían sido una importante familia en la región, pero debido a distintos factores, tuvieron que cerrar la mina de plata la cual era su principal fuente de ingresos.

Los Doyle eran extraños. El abuelo ya era muy viejo y estaba a punto de colgar los tenis, sin embargo, toda la familia seguía obedeciendo sus excentricidades como permanecer en silencio absoluto durante las comidas. Noemí trató de no armar aspavientos por eso, ya que su misión era cerciorarse que su prima se encontraba bien, y lo que hicieran o dejaran de hacer los demás habitantes de High Place, le daba igual. La cuestión es que Catalina NO ESTABA BIEN, el poco tiempo que le permitían verla, parecía estar “ida” o “drogada”, y aunque tenía algunos momentos de lucidez, eventualmente regresaba a su estado cuasi catatónico.

Poco a poco, Noemí se percató que efectivamente algo raro pasaba en esa casa, ya que comenzó a tener unos sueños raros, y a caminar dormida. Y mientras trataba de lograr que su prima fuera atendida por otro médico que no fuera el doctor de cabecera de la familia, averiguó sobre eventos macabros que habían sucedido en High Place y que habían permeado con su maldad a la casa, haciendo cada vez más difícil que ella y su prima pudieran escapar de sus muros… ¡chan, chan, chan, chaaaaan!

La historia resulta entretenida, sobre todo porque como se lleva a cabo en México, contiene muchas frases y anécdotas propias de nuestro terruño… ¿Me dio miedo? mmm no, pero está “pasable” en mi escala subjetiva terrorífica.

Mi calificación subjetiva:

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